Creces

Personal:

Creces y aprendes muchas cosas con el transcurso de los días. No sólo has aprendido nuevas palabras y expresiones, sino que has empezado a conocerme. Te das cuenta de muchas cosas a tu corta edad.

Creces y no sólo aprendes a caminar. Veo que vas notando la diferencia entre ir a la izquierda y la derecha cada vez que vamos a la calle. No sólo sabes que te puedes encontrar en un lado o en otro, sino que aprendes por qué tomamos uno u otro camino.

Creces y tengo cierto temor en hacer las cosas correctas. No es sólo que me da miedo por lo que suceda mañana en este futuro siempre más incierto. Es también el miedo a que copies de mi muchas cosas que no te ayuden. Pero siento la confianza de saber que así como te aferraste a estar con nosotros, sabrás salir adelante.

Creces y no pasa día que no te admire. No sólo es tu rostro, tu sonrisa, tus palabras que se fluyen como el caer del agua bajo la regadera matutina para expresar tu inquietud al ir conociendo un mundo cada día nuevo. No sólo son tus frases cada vez más coherentes que dicen lo que quieres, lo que buscas y lo que te hace falta. No sólo es que seas mi hijo y te ame hasta cuando no estés presente junto a mí.

Creces y te admiro por tu tenacidad de aferrarte a la vida desde que naciste. Luchaste por estar junto a nosotros y estas cada día proporcionando siempre una sonrisa. Te admiro por tu despertar en búsqueda de algo nuevo que disfrutar. Aunque sea el mismo juego, la misma carrera, el mismo juguete o mirada, siempre es diferente.

Creces y te admiro porque te has dado cuenta que me proporcionas mucha alegría y lo sabes hacer notar. A veces no son palabras o abrazos, sino simplemente una mirada y una sonrisa que pareciera complicidad de alguna travesura.

Creces y sin saberlo (o quizá sabiéndolo) me has ido complementando en un día a día bastante difícil para mí. Muchas veces no somos tú y yo, simplemente somos uno y nos entendemos muy bien. Otros días no son fáciles pero antes de dormir sabemos buscar esa sonrisa o esos 5 minutos para resumir nuestro día yéndonos felices a pensar que haremos al día siguiente.

Creces y también enseñas. Por ejemplo, enseñas que la imaginación puede hacer muchas cosas, desde convertir un juego en un análisis de las cosas que vemos cotidianamente y que por las prisas o indiferencia no notamos estando frente a nosotros.

Creces y no dejas de admirarme, sobre todo por algo muy importante que me has enseñado: en tener una sonrisa al inicio de la mañana.